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Sexo, Sexualidad, Medicina y Pacientes

El avance en materia de sexología clínica en las últimas décadas, ha sido sencillamente extraordinario. Curiosamente y aunque suene paradójico, las Escuelas de Medicina, no la tienen incluida dentro de sus materias a estudiar. Existen horas escasas dedicadas a algunos temas puntuales en materias como Psiquiatría, Urología y Ginecología. Pero poco mas que eso. Los profesionales de las ciencias de la salud, tienen escasos conocimientos de la sexualidad humana y esto contrasta en forma evidente, por la demanda de atención por parte del público.



Siempre ha existido la necesidad de aliviar el sufrimiento, el dolor, la ansiedad causada por la presencia de un problema sexual, tanto en el individuo como en la pareja. Pero, simultáneamente, el ocultamiento, la vergüenza, la ignorancia en general y de los profesionales en particular impedía la simple consulta que aliviara la tensión que, en algunos casos, puede llegar a extenderse durante años.

Los pacientes se sienten avergonzados y ansiosos. Ignoran donde y con quien consultar. Recurren a revistas de divulgación, asisten a programas televisivos, leen libros de autoayuda. Todos, invariablemente todos, creen que su problema es único y que sólo a él (o ella) le ocurre esto. Aceptar tener un problema sexual sigue siendo un durísimo golpe al orgullo personal. Se siente como que al escuchar el problema, el profesional se burlará de él o le dirá que no tiene ninguna importancia.

Es necesario comprender que, a diferencia de cualquier otro síntoma o queja, el problema sexual tiene una carga emotiva que toca aspectos emocionales ocultos o muy sensibles de la vida de una persona. Los profesionales de la salud, suelen sentirse ellos inhibidos de interrogar a los pacientes sobre áreas de la sexualidad, porque sienten estar invadiendo territorios prohibidos o vedados. Si a esto agregamos la falta de conocimientos científicos sobre el tema, tendremos un cuadro donde se entremezclan la sensación de incompetencia - por parte del profesional - y la incomodidad y el desamparo por parte de quien necesita consultar.

Todos los datos apuntan a señalar que, desde hace décadas, las personas se ven afligidas mucho más por problemas sobre las relaciones sexuales (maritales o no), que por ningún otro aspecto de la vida. Hoy sabemos que en tres de cuatro casos de falla de armonía en la pareja - de cualquier edad o condición socio-económica - existe un problema de índole sexual.

Hoy - felizmente - la consulta por algún problema de origen sexual es más frecuente. Así como también se constata, que el paciente se turba menos que el profesional. El sexo, el erotismo en general, ya no es un tema prohibido, no se trata ya de temática pecaminosa, que pueda desembocar su confesión, en castigos públicos en la hoguera como la historia de la Edad Media revela.

La gente está interesada en la Educación Sexual, en como y cuando hablar de sexo a los hijos, que hacer frente a determinados problemas de los adolescentes, como comportarse cuando las parejas jóvenes usan la casa propia para encontrarse y hacer el amor. Hay preguntas - aunque cueste creerlo aún - sobre la masturbación, tanto masculina como femenina, la Homosexualidad, la prevención de las enfermedades y el SIDA en particular. La frecuencia de las relaciones sexuales a diferentes edades. La posibilidad de tener relaciones sexuales cuando se tienen determinadas enfermedades: hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca, psoriasis, reumatismo, hipertrofia prostática, tumores malignos, etc.

Consultas sumamente frecuentes sobre las medicaciones que tomamos por diversas afecciones, el tabaco que consumimos y el alcohol en sus diferentes formas. La gente sigue preguntando por el tamaño peneano, la satisfacción que puede resultar de ello y por el orgasmo clitorideano o vaginal.

Una serie de preguntas están relacionadas con el dolor durante la penetración coital, o el miedo a tener relaciones sexuales.

Hay toda una inmensa franja de la población, muy preocupada por los problemas de eyaculación precoz; en las parejas jóvenes por un problema de falta de información en la gente adulta, porque se encuentra generalmente asociada con problemas de rigidez peneana.

El alivio y en muchos casos la cura de los problemas eréctiles, ha llevado a muchísimos hombres y parejas a consultar en las últimas décadas. La aparición de sustancias fácilmente administradas en los cuerpos cavernosos peneanos, devolviendo la circulación sanguínea a los operados cardíacos o gástricos así como a los prostáticos, ha influido en cambios de actitud del varón y la mujer en relación al vínculo sexual. Y esto -a su vez - presiona sobre los profesionales a informarse, a efectuar cursos y ponerse al día con medicamentos, asesoramiento especializado y psicología de parejas.

 

 

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