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El preservativo y los problemas de erección


Testimonios ....

"Tengo un serio problema con el uso del preservativo, hasta hace poco tenía pareja estable y ya con ella me fastidiaba tener que ponerme el condón, así que le insistí hasta que empezó a tomar la píldora y todo mucho mejor. Pero ahora ya soltero, la cosa es diferente, cuando conozco una chica y estamos juntos no tengo dificultades en mantener una erección, sin embargo, cuando decidimos realizar el coito y me pongo el preservativo, se acabó, la erección disminuye considerablemente y no hay forma de lograr una penetración.

Esto me supone un grave problema pues no puedo mantener relaciones sexuales con desconocidas y cuando lo he hecho ha sido porque ellas me aseguraban que tomaban la píldora y no era necesario que lo usara, ante la situación y con mi problema he optado por cometer la irresponsabilidad de no utilizar preservativo. Soy consciente de que mi problema es psicológico, ya que si no uso "condón", todo va perfectamente. Es como una especie de fobia a algo así".

 

1. Introducción.

Casos como el de Javier no son extraños entre los jóvenes de hoy día. A pesar de ello, no es frecuente que estos lleguen a demandar consulta psicológica. La realidad es que el establecimiento de una pareja formal que no exija este tipo de profilaxis suele ser la solución que muchos jóvenes encuentran a su problema.

Otros optan por la evitación de la situación temida, es decir no mantienen relaciones sexuales o si lo hacen no usan en ellas preservativos (no practicando el coito o cometiendo la imprudencia de practicarlo sin "condón").
La realidad es que hoy día las parejas tardan más tiempo en formalizarse, y la mayoría de los jóvenes, al menos en España, no esperan al matrimonio o al amor de su vida para mantener relaciones sexuales.

Esta libertad sexual tiene en el preservativo a un aliado eficaz y necesario, por lo que el rechazo a su uso puede ser, para este tipo de personas, un serio inconveniente.

El problema es mucho más preocupante de lo que las estadísticas terapéuticas muestran. Las enfermedades de transmisión sexual, como el sida van camino de convertirse en una verdadera plaga. 5 millones de nuevos casos que cada año se agregan a las infecciones con el VIH en todo el mundo. Según se estima, cada día unos 6.000 jóvenes se infectan con el VIH/SIDA -uno cada 14 segundos-.

A estos escalofriantes datos habría que sumarles los casos de embarazos no deseados que en España en concreto, han aumentado alarmantemente en los últimos años.
Esto sin tener en cuenta el malestar que esta situación genera en las diferentes personas que sufren este problema. En un tiempo en el que "estar a la altura" a nivel sexual es casi una obsesión, no conseguir una erección en el momento del coito puede percibirse como un atentado directo a la potencia sexual del individuo e incluso a su autoestima.

 

2. Posibles causas

En la mayoría de los casos, como en el de Javier, podemos descartar la etiología orgánica, puesto que estos son capaces de mantener una erección e incluso conseguir una penetración, siempre que no usen el preservativo durante la relación sexual. Eliminado pues el origen orgánico del problema, ¿Cuál podría ser su causa?


a) Pérdida de Sensibilidad y Ruptura de la dinámica sexual

Es cierto que algunos preservativos disminuyen la sensación que experimenta el hombre en la relación sexual. Esto podría ser la causa de que en algunas ocasiones, tras colocarse el preservativo algunas personas vean disminuida su erección.
Hay quien explica que el hecho de ponerse el preservativo interrumpe el ritual de preliminares y es esta ruptura en la dinámica sexual hace que disminuya la excitación, por lo que una vez colocado el "condón" la erección ha disminuido y el intento de penetración no es fructífero.

Puede que estas dos variables tengan su grado de influencia en el problema de algunas personas con el preservativo, pero si únicamente es esta la causa, la solución no es en absoluto compleja. Ya que por un lado, existen en el mercado preservativos extra finos, que eliminan al máximo la pérdida de sensibilidad del varón en el pene, haciendo inapreciable la diferencia en cuanto a sensaciones.


Por otra parte, la receta más eficaz para combatir esta ruptura en la dinámica que se produce por la "cortada de rollo" de parar los preliminares para ponerse el preservativo, consistiría simplemente en incluir la colocación del preservativo dentro de los juegos preliminares de la pareja. Como por ejemplo que sea la pareja sexual quien coloque el preservativo, utilizar preservativos con sabores para practicar el sexo oral, etc.


b) Ingesta de alcohol y/u otras drogas

El alcohol se ha considerado por muchas personas como un poderoso estimulante y/o excitante sexual, pero en los trabajos de investigación llevados a cabo se ha constatado que, tanto en hombres como en mujeres, produce efectos negativos sobre las señales fisiológicas de excitación sexual.

En el hombre, en concreto, dosis incluso inferiores a las que se establecen como limite legal para determinar si la persona esta o no embriagada (0.08 %) producen efectos de supresión de la erección.

Teniendo en cuenta que muchas de los encuentros sexuales entre jóvenes se producen tras noches de fiesta en las que a menudo se ha ingerido alguna de estas sustancias, podemos predecir que esto sumado a las explicaciones anteriormente mencionadas pueda ser la causa de un infortunio que impida realizar una penetración. Si esta fuera la causa principal, la solución pasaría por la supresión de la ingesta de estas sustancias antes de mantener una relación sexual en la que se pretenda llevar a cabo una penetración.

 

c) Situación traumática

Sin embargo, en la mayoría de los casos de miedo al uso del preservativo, la solución a los problemas anteriores no acostumbra a ser suficiente. Por lo que las explicaciones anteriormente expuestas, son sólo el origen del problema pero no el que hace que esta dificultad se repita en las siguientes situaciones, y en el peor de los casos se mantenga en el tiempo.
El patrón más habitual en este tipo de casos es el que tiene como origen una situación traumática para esta persona, que esta relaciona con el uso del preservativo. Tras esta "mala experiencia", la ansiedad anticipatoria ante la posibilidad de que vuelva a suceder lo mismo en la próxima relación sexual con preservativo, es suficiente para que esto suceda. Hay que tener en cuenta que el temor y el nerviosismo son malos aliados a la hora de emprender una relación sexual.


Imaginemos a un hombre en una situación sexual, todo va muy bien, hasta que decide iniciar una penetración, este se pone el preservativo y al intentar penetrar no lo consigue puesto que la erección ha disminuido (bien por ingesta de alcohol y/o drogas, pérdida de sensibilidad, "cortada de rollo", o cualquier otra causa). Este hecho puntual no es en absoluto extraño, incluso sin el uso del preservativo hay ocasiones en las que se pierde la erección durante una relación sexual.

Esto en si no es un problema, la dificultad aparece cuando el hombre del que hablamos, vive esta situación como un fracaso y se angustia por lo sucedido, este nerviosismo hace que al intentarlo de nuevo tampoco consiga la penetración. Tras esta segunda intentona, la sensación de frustración se apodera del sujeto.

Analizando una y otra vez lo que ha podido pasarle, llega a la conclusión de que el culpable es el preservativo, ya que antes de ponérselo su erección era buena. Pasado un tiempo el individuo vuelve a tener un encuentro sexual. Todo va muy bien hasta que su pareja le pide que se ponga el "condón".

En ese instante a su memoria vuelve el fracaso en su última relación sexual y la idea de que esto pudiese repetirse de nuevo, le provoca un estado de ansiedad que se acrecienta a medida que se coloca el preservativo. Cómo explicábamos anteriormente, esta ansiedad es suficiente para asegurar que se cumpla el temor de la persona y efectivamente la erección disminuye dificultando en demasía la penetración.


A partir de este supuesto simplificado, podemos hacernos una idea general de lo que sucede en muchos de los casos que nos ocupan.


3. Conclusión

En conclusión, el origen del problema suele aparecer tras una situación sexual insatisfactoria en la que la pérdida de la erección sea vivida como traumática. En algunas ocasiones el motivo de esta disminución en la erección del pene, podría ser la pérdida de la sensibilidad, la ruptura en la dinámica sexual, la ingesta de sustancias que deterioren la erección o cualquier otra causa menos obvia. Sin embargo el causante de que se mantenga el problema es el temor a que se repita la situación vivida como fracaso.

 

 

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