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Vaginismo

El vaginismo es una contracción involuntaria de la vagina que muchas mujeres experimentan al hacer el amor, lo que dificulta y hace dolorosa la penetración. Además, si no hay excitación no se lubrica, es decir, no se generan los fluidos necesarios para que el pene entre en la vagina sin causar dolor.


Para las mujeres con este problema el bloqueo psicológico es tal que cualquier idea de penetración desencadena una contracción involuntaria de los músculos de la vagina. Una educación rígida, traumas infantiles, complejos o malas experiencias pueden estar en el origen de este problema, cuya solución pasa por un psicólogo o terapeuta sexual.



Causas, incidencias y factores de riesgo.

Con menos frecuencia el vaginismo puede ser una reacción a una disfunción sexual en el hombre o a una orientación fundamentalmente homosexual por parte de la mujer.
Las mujeres que sufren esta disfunción no sólo la padecen en sus relaciones sexuales, sino también en las exploraciones ginecológicas.



El aspecto psicológico.

Los profesionales en psicología están capacitados para ofrecer información suficiente a la persona afectada para que sea capaz de desmitificar la relación sexual o superar cualquier temor que pueda tener. Es fundamental hacer un análisis profundo del comportamiento de la mujer y del momento por el que atraviesa para actuar sobre los factores que ocasionan el problema. Es así como se ponen de manifiesto posibles mitos sobre el sexo, carencias de información o experiencias traumáticas que pueden ser tratadas para poner fin al vaginismo.


El aspecto físico.

Existen algunos ejercicios que permiten a la mujer recuperar el control de los músculos perivaginales. El objetivo de estos movimientos, que precisan de la ayuda del ginecólogo, es saber manejarlos para que la paciente sea capaz de asumir contracciones voluntarias que superen a las involuntarias.

 

Diagnóstico Y Tratamiento

Cuadro de texto:  A menudo la aproximación del examinador a la paciente ya evidencia una reacción de evitación por su parte. La observación de un espasmo vaginal involuntario durante la exploración pélvica confirma el diagnóstico. La historia clínica y la exploración física pueden definir las causas físicas o psicológicas. Puede ser necesario un anestésico local o general para evitar el espasmo incluso inducido por la exploración pélvica más cuidadosa.

Los trastornos físicos dolorosos deben ser corregidos (v. Dispareunia, arriba).

Si el vaginismo persiste a pesar de ello, son eficaces las técnicas de relajación muscular como la dilatación gradual. Con la paciente en posición de litotomía, se introducen en la vagina dilatadores de goma o plástico de tamaño consecutivo, comenzando por el más pequeño, que se mantienen durante 10 min. En su lugar pueden utilizarse dilatadores rectales para jóvenes, que son más cortos y producen menos molestias. Puede ser preferible que la misma paciente se sitúe los dilatadores en la vagina.

Realizar los ejercicios de Kegel mientras el dilatador esté colocado ayuda a la paciente a desarrollar un control de su musculatura vaginal. Para ello, contrae los músculos paravaginales tanto tiempo como sea posible y después los relaja mientras se concentra en la sensación que esto produce. Se pide a la paciente que coloque una mano en la cara interna del muslo y que contraiga y relaje los músculos; esto ayuda porque generalmente relaja ambos muslos y posteriormente los músculos paravaginales. La dilatación gradual debe realizarse al menos 3 veces a la semana, en el hogar o supervisada por el médico. La paciente debe realizar un procedimiento similar con sus dedos 2 veces al día.

Si la paciente tolera la inserción de los dilatadores mayores sin molestias, se intenta la relación sexual. Este proceso debe acompañarse de un asesoramiento adecuado. La exploración sexológica antes de comenzar la dilatación gradual suele ser útil; en presencia de la pareja, el médico identifica las partes anatómicas mientras la paciente se autoexamina utilizando un espejo.


Esta técnica suele eliminar la ansiedad en ambos compañeros y facilita la comunicación acerca de temas sexuales.

 

 

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