| Sexo Oral |
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Hoy en día, el sexo oral se practica ampliamente y se habla de él con mayor libertad que nunca. Muchas parejas disfrutan del sexo oral como una actividad habitual en sus relaciones y reconocen que es una de las prácticas más placenteras, excitantes y estimulantes.
A pesar de ello, hay personas de todas las edades que lo desaprueban.
La calidez de la boca, unos labios suaves y húmedos, el toque preciso de la lengua recorriendo las partes más intimas y erógenas del cuerpo, hacen que muchas parejas encuentren el sexo oral como una de las prácticas sexuales más placenteras, excitantes y estimulantes. También tiene su componente psicológico, ya que muchas personas lo perciben como un gesto de confianza y entrega total a la pareja.
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Como en todas las expresiones de sexualidad, el sexo oral es un arte que mejora con la experiencia y el conocimiento de la pareja. El mejor consejo que te podemos dar es que seas abierto, que escuches y hables con tu pareja. Indica lo que te gusta y también lo que no te gusta cuando lo recibas, y de igual forma intenta estar atento a tu pareja cuando seas tu el que das. Exprésate siempre de forma amable, cariñosa y sensual Como todo en la vida, sólo hay una forma de hacer bien el sexo oral, y es con entusiasmo. Si no te gusta, no lo hagas, siempre encontrarás con tu pareja otras prácticas que os gusten y satisfagan. Si lo haces, que sea porque te gusta y lo porque lo deseas. Por nada más. |
El sexo oral, es una práctica sexual muy placentera y gratificante, pero debe soportar muchos tabus y prejuicios, hay personas a las que les desagrada el sexo oral pero desde luego, no es el caso de muchos otros.
Para practicar tanto una felación como un cunnilingus , hay ciertas cosas que debemos tener en cuenta, como por ejemplo:
Contagio de enfermedades mediante el sexo oral
Mediante el sexo oral es totalmente posible el contagio de enfermedades infecciosas, tanto para el que da como para el que recibe, seas hombre o mujer. Por ello, en cualquier felación que no tengas confianza total con tu pareja debes hacer uso del preservativo: podéis usarlo de sabores, ya que así resulta más gratificante para la persona que realiza la felación. En el caso del cunnilingus, usa protectores dentales o preservativos de látex cortados, aunque lo mejor es no practicarlo nunca si no tienes total confianza en la pareja.
En la práctica del sexo oral, también existen una serie de reglas básicas o cuestiones fundamentales que forman la base del éxito. Vamos a explicártelas a continuación, diferenciando, como es lógico, cuando el sexo oral es recibido por un hombre (felación) de cuando es recibido por una mujer (cunnilingus).
Felación
La felación es la práctica de sexo oral cuando se le hace a un hombre.
Concretamente, consiste en aplicar la boca, los labios y la lengua en el pene de un hombre para darle placer. La mayoría de los hombres están encantados de recibir una felación.
El contacto del pene con la lengua y los labios les resulta de lo más excitante. Para ellos es una forma de estimulación mucho mejor que la manual. Sigue las siguientes reglas para conocer lo básico y asegurarte el éxito en esta práctica sexual.
Resulta muy placentera para la mayoría de los hombres. Según un reciente estudio, el 74,5% de los hombres ha recibido sexo oral alguna vez. Algunas mujeres se muestran contrariadas ante esta actividad, y otras lo consideran un tema tabú.
Pero muchas mujeres disfrutan mediante este acto de sensaciones de poder e intimidad con su pareja Es muy importante que los dos conozcan sus preferencias, una buena actitud es la de crear una serie de normas para dejar clara la situación.
Para casi todas las mujeres es muy importante la limpieza. Si la mujer no quiere que su compañero le eyacule en la boca, es bueno que los dos acuerden una señal previa para poder retirar el pene a tiempo.
Con la practica, la mujer descubrirá que no la hace falta sujetar el pene, dejandola las manos libres para estimular otras partes de su pareja.
Consejos para realizar una felación
Forma una 'O' con los labios, ponlos cuidadosamente en la punta de su miembro y mueve la cabeza en círculos diminutos. Coloca los labios ajustándolos al tronco y recórrelo, primero a un lado y después al otro.
Coge la punta de su pene suavemente entre tus labios, con giros rápidos, besándolo tiernamente y tirando hacia atrás de su suave piel.
Permite que el glande se deslice completamente en tu boca y presiona el tronco firmemente entre tus labios. Sostén la presión un momento antes de soltar.
Forma de nuevo un círculo con tus labios y besa a todo lo largo de su longitud, succionando y besando al mismo tiempo. Mientras besas, permite que tu lengua "aletee" por todo su pene acabando en el extremo. Golpeando con ella repetidamente la sensible punta del glande.
Permite que su miembro penetre en tu boca tan profundamente como te sea posible (sin ahogarte, mujer), presionándolo y chupándolo. No le soples nunca dentro en el pene. Puede ocasionar una infección.
También puedes acariciar y besar sus testículos. No consientas que te digan otra cosa: La decisión es tuya. Puedes permitir o no llegar hasta el final y que él eyacule en tu boca. Igual que puedes tragarlo o no, según te agrade o no su sabor.
Regla 1. Las cosas claras
La felación es una práctica sexual habitual hoy en día. A la mayoría de los hombres les encanta recibir sexo oral y a muchas mujeres (y algunos hombres) también les encanta dar sexo oral a un hombre. No obstante siempre hay excepciones, por cuestiones culturales, o simplemente vergüenza, de hombres que no les gusta recibir una felación, como mujeres (y hombres) que no les gusta hacer una felación.
Tanto si deseas dar, como recibir, lo más recomendable para una pareja que no lo haya hecho nunca antes es hablarlo. Si es tu deseo dar o recibir sexo oral, plantéalo a tu pareja de forma gentil, amable, como una forma de expandir vuestros horizontes sexuales y de experimentar nuevas sensaciones.
¿Y si tu pareja rechaza la idea?
Muchas personas no desean dar o recibir una felación, porque ven en ella una serie de problemas que les causan el rechazo a esta práctica sexual. Vamos a presentare algunos de los problemas más comunes y la manera de solucionarlos o al menos de dar argumentos para que dejen ser vistos como un problema por tu pareja. Si a pesar de todo no convences a tu pareja debes respetar sus deseos y dejar de insistir.
¿Que pasa si el pene huele o tiene mal sabor?
Este problema se arregla con una buena ducha y aseo. Para que el pene quede bien limpio, es necesario retirar cuidadosamente la piel del prepucio, limpiar toda la zona del glande tanto por arriba como por abajo, y también la del frenillo. Usa gel especial, muy suave, y aclara la zona con agua abundante. Y si estás preocupado por los gérmenes, piensa que en la boca hay más gérmenes que en un pene limpio.
¿Que pasa ante el peligro de eyacular durante la felación?
El primer paso es dejar bien claro con la pareja si deseáis terminar la felación con o sin eyaculación. Para muchos hombres, terminar la felación eyaculando es importante. Ellos sienten que eyaculando en la pareja, ésta completa el acto y acepta una parte de ellos en su cuerpo dando una prueba de entrega total.
Pero a mucha gente no le gusta el sabor del semen y el miedo a que eyaculen en su boca o rostro incluso les impide la práctica total de una felación. Respecto al gusto del semen, los especialistas en nutrición y macrobiótica han realizado una investigación sobre este tema, y la respuesta es: tu eres lo que tu comes.
El sentido común dicta que si tienes un buen sabor, tu amante te querrá "comer" más a menudo, así que es importante para ti el intentar mejorar el sabor y el olor de tu cuerpo. En general, según los expertos, la comida con alto contenido alcalino -pesado o carne- produce que el semen tenga un sabor amargo, como de pescado. Los productos lácteos que tienen un alto nivel de bacterias de putrefacción crean un sabor de lo más desagradable. Un menú con alto contenido de espárragos es todavía peor. En cambio, fruta y dulces dan un sabor agradable, algo dulce.
Pero hay personas que a parte del sabor, desconfían ante el contenido del semen y de las sustancias que lo componen. Por esta parte no hay ningún peligro, ya que el semen no lleva ninguna sustancia prejudicial para el organismo en el caso de que sea ingerido. Al contrario: en caso de ser ingerido aporta al organismo proteínas, vitaminas y muchos minerales.
¿No resulta humillante?
Tal vez encuentres humillante para tu pareja que te haga una felación, o bien eres tu quien crees que seria humillante para ti hacerlo. Ciertamente, hay muchas personas que consideran humillante el acto de realizar una felación y aún más si termina en eyaculación.
Si este es el caso, tú o tu pareja consideráis la práctica de la felación humillante mientras que el otro lo desea, no hay más solución que el dialogo y la comprensión. Se pueden consultar libros de sexología, leer artículos sobre el tema e incluso hablarlo con alguna otra persona de confianza para que explique su experiencia. Es posible que a través del testimonio de otras personas se vea esta práctica sexual de otra manera.
Hoy en día, ningún psicólogo considera humillante, ni antinatural ninguna práctica sexual, siempre y cuando se realice con respeto, de propia voluntad y mutuo acuerdo.
Dicen que sobre gustos no hay nada escrito, y lo principal en una relación es el respeto mutuo. Tanto derecho tiene uno a un deseo determinado, como el otro a no tenerlo. Lo importante siempre son las formas de relacionarse: respeto, amabilidad, sinceridad, comprensión, cariño. Si después de hablarlo, tu o tu pareja continuáis sin practicar sexo oral, no pasa nada: el sexo es muy rico y variado y toda pareja puede encontrar muchas practicas plenamente satisfactorias para los dos.
Regla 2. Higiene
La higiene es fundamental en cualquier práctica sexual. No debes olvidarlo nunca. No sólo para resultar más atractivos, sino también para eliminar gérmenes. En la felación no sólo es importante una buena limpieza del pene del hombre que la recibe (descrita anteriormente).
También lo es limpiar bien la boca de la persona que la hace (en la boca existen más gérmenes que en el pene), antes y después de la felación.
Regla 3. Buscar una posición adecuada
Para hacer bien una felación hay que buscar una posición adecuada. Existen muchas posiciones válidas. Básicamente, hay que buscar una posición cómoda para los dos que permita a la persona que realiza la felación, tener fácil acceso a los genitales del hombre.
Además, cuando el pene se encuentre erecto, es preferible que la persona que realiza la felación tenga la cara perpendicular al pene. Recuerda que el hombre es muy sensible al estimulo visual, por lo tanto una posición en que pueda observar el acto es muy aconsejable. (Atención: si cuando haces una felación, no te gusta que el hombre te toque el pelo, enredándotelo y/o estirándotelo, o la cabeza, díselo antes de empezar. Puede ser muy antierótico si inconscientemente haces un gesto de rechazo durante el acto).
Algunas personas tienen miedo de atragantarse mientras realizan una felación a su pareja. Si este es tu caso, para evitarlo rodea el pene con una mano mientras realizas la felación. De ese modo, controlas hasta dónde se introduce el pene en tu boca.
Una posición habitual es la que el hombre yace encima de la cama, con la cara hacia arriba, estirado (puede estar algo sentado si desea observar). La persona que realiza la felación tiene acceso a todas las partes del pene y a los testículos. Esta posición permite un buen ángulo para que el pene entre fácilmente en la boca. Es muy cómoda para el hombre.
El hombre se pone de pie o de rodillas. Puede resultar incómoda para la persona que realiza la felación, pero permite realizar la felación sin usar las manos, dejándolas completamente libres para acariciar a la pareja. Es muy buena para realizar el toque de la mariposa. Se trata de una técnica de felación muy estimulante. Consiste en pasar la lengua levemente a lo largo del frenillo o la cara inferior del pene. El hombre puede acariciar el pelo de la pareja, pero nunca empujar o mover su cabeza, ya que puede atragantarse.
Una posición muy interesante es la que la persona que realiza la felación se estira confortablemente en la cama hacia arriba, con la cabeza ligeramente levantada (se puede poner un cojín detrás). El hombre se sitúa de rodillas de manera que el pene quede a la altura de la boca.
La persona que hace la felación tiene total acceso al pene y a los testículos y puede estimular el ano, el perineo, las ingles, de su compañero con las manos. Evidentemente, también puede autoestimularse fácilmente. El hombre tiene un puesto de observación privilegiado, aún más si la felación se termina eyaculando (recuerda que al hombre le gusta mirar ya que su estimulación es muy visual).
Además el hombre puede acariciar y estimular el cuerpo de la pareja. Esta posición resulta comoda para los dos.
Regla 4. No te concentres solo en el pene
Muchas personas cometen el error de concentrar su lengua únicamente en el pene. El pene es muy erógeno, pero en el cuerpo de un hombre existen otras áreas también muy sensitivas al sexo oral como los testículos, el perineo, las ingles y toda la zona alrededor del pene.
Regla 5. Usa también las manos
Coger el pene con las manos mientras se lame, acariciar los testículos, dar un masaje en el perineo (el área entre el escroto y el ano) dan al hombre una sensación total de placer durante la felación. Algunos hombres también disfrutan con la estimulación de la próstata durante el sexo oral.
Consiste en que al mismo tiempo que con la boca se le aplica sexo oral, se le introduce un dedo en el ano (es necesario aplicar preservativo y lubricante en el dedo y no llevar joyas ni las uñas largas): suavemente se recorre con la mano la zona del perineo al ano y se acaricia la zona exterior del ano. Se introduce poco a poco el dedo dentro del ano quedando la palma de la mano en contacto con la zona del perineo.
Lentamente, se da un masaje por dentro, estimulando la próstata lo cual produce a muchos hombres una sensación fascinante.
Estimulación oral en el hombre
En caso de no tener confianza en tu pareja, usa condón. En este caso, lo preferible es usar uno con sabor ya que el látex no tiene muy buen gusto.
Aunque el pene es un órgano muy sensitivo en todas sus partes, no todas lo son en el mismo grado, de hecho algunas de ellas no lo son demasiado. El éxito de una felación consiste en estimular esas zonas más sensitivas, básicamente el glande (la cabeza del pene).
Puedes empezar abriendo la boca ligeramente y acercándola al pene mientras lo coges suavemente con una mano. Respira en el pene y sóplale sensualmente. Saca tu lengua, y recorre tus labios con ella para humedecerlos, mira a tu amante y comienza a lamerle la base de su pene, hacia arriba lentamente.
Recuerda la regla que decía que no te concentraras sólo en su pene; con la otra mano puedes estar acariciando sus testículos, el perineo y / o pasar tus dedos sobre el ano (recuerda siempre que la comunicación es vital y por lo tanto si no conoces bien a tu amante, debes estar alerta para descubrir que es lo que le gusta y lo que no, observa sus reacciones, cada hombre y cada pene son distintos).
Sigue lamiendo varias veces el pene de tu compañero, desde la base hasta la punta, como si fuera un cucurucho de helado. De vez en cuando, cuando llegues arriba, recorre con tu lengua toda la cabeza del pene (no te olvides del borde) y lámele también el agujero del pene, sin chuparlo. Observa a tu pareja. Acércate a la cabeza del pene, bésalo, pasa la lengua e introdúcelo en tu boca, rodeándola con tus labios y evitando el contacto con tus dientes (aunque a algunos hombres les gusta sentir un poco de fricción con los dientes a la mayoría les causa incomodidad).
Mantenlo allí un poco y baja rápidamente introduciendo tanto pene como pueda caber en tu boca (puedes sujetar con una mano la parte del pene que no introduzcas en tu boca). Mantente así unos segundos y deslízate hacia arriba hasta la cabeza del pene. Ahora puedes darle pequeños golpes con tu lengua, apretar el glande con los labios y besarlo como si lo quisieras alargar, chuparlo como si fuera un pezón y / o recorrer de nuevo con la lengua el glande.
También puedes dar pequeños mordiscos, pero ves con cuidado. Vuelve a introducirte el pene en la boca y muévete arriba abajo simulando una penetración. Observa las reacciones de tu pareja, si está muy cerca de eyacular entonces para, saca el pene de tu boca y vuelve a lamerle con más calma. Cuando haya pasado el "peligro", vuelve a introducir el pene en tu boca simulando el coito otra vez.
La idea es tener a tu compañero constantemente estimulado, casi pero sin llegar al orgasmo. Recuerda acariciarle otras partes del cuerpo. Podéis estar así todo el rato que deseéis, lo que viene después es cosa sólo vuestra. Podéis continuar con otra práctica sexual o bien terminar la felación eyaculando.
En este caso, puedes querer tragar el semen, algunas personas lo hacen, y a muchos hombres les encanta que su pareja se lo trague, o si no lo deseas, simplemente podes observar como se produce la eyaculación. Tu experiencia te enseñara a sentir cuando viene o bien pide a tu amante que te avise.
Para terminar, recuerda que sólo la práctica y la experiencia te permitirán realizar felaciones satisfactoriamente a tu pareja. Si lo has probado y no son del todo satisfactorias, no te rindas. Tal vez no te guste, entonces no te preocupes, sobre gustos no hay nada escrito, es mejor no hacerlo a hacerlo sin ganas, como si fuera un gran favor.
Paso a Paso
Lame varias veces el pene de tu compañero, desde la base hasta la punta, como si fuera un helado.
De vez en cuando, al llegar arriba, recorre con tu lengua toda la cabeza del pene (no te olvides del borde). Lame también el agujero del pene, sin chuparlo.
Introduce la cabeza del pene en tu boca, rodeándolo con tus labios y evitando el contacto con tus dientes. Mantenlo allí un poco.
Baja rápidamente introduciendo tanto pene como pueda caber en tu boca (puedes sujetar con una mano la parte del pene que no introduzcas en tu boca). Mantente así unos segundos.
Deslízate hacia arriba hasta la cabeza del pene. Ahora puedes apretar el glande con los labios y besarlo como si lo quisieras alargar.
Vuelve a introducirte el pene en la boca y muévete arriba y abajo simulando una penetración
El cunnilingus
El cunnilingus (palabra que proviene del latín "cunnus" que significa vulva y "lingere" que significa lamer) es el acto de usar la lengua y la boca para chupar y lamer la zona vaginal y el clítoris, es una de las acciones más excitantes.
Es una actividad delicada, que requiere paciencia, práctica y dedicación, pero si se hace bien es uno de los caminos más efectivos para llevar a la mujer al más fabuloso éxtasis (algunas mujeres incluso dicen que es la única forma en que llegan al orgasmo). Aquí tienes unas pautas que te ayudarán a tener éxito en este tipo de actividad, pero recuerda que como siempre, la experiencia y el conocimiento sobre tu pareja son las claves para asegurar el éxito.
Según estadisticas realizadas en 1994 en America, sobre una muestra representativa de la población, el 68% de las mujeres con edades entre 18 y 44 años encuentra atractiva la idea del sexo oral, frente a sólo un 40% en el grupo de las de 45 a 59 años.
Las mujeres que disfrutan con el sexo oral generan un vínculo emocional gracias a la intimidad del acto, además de sensaciones muy placenteras. Técnica Es importante diferenciar qué es lo que más excita a la mujer durante este acto.
La estimulación del clítoris suele proporcionar las sensaciones más intensas, pero sin olvidar el contacto con los labios y otras zonas, que resultan muy sugestivas. Una de las mejores posturas, para esta acción, es en la que el hombre situa su cabeza entre los muslos de su pareja.
Colocando un cojín o con las manos, el hombre puede levantar las nalgas de ella mientras esta está estirada, así el hombre tendrá una mayor facilidad para acceder sin problemas a la vulva de su pareja.
Consejos para realizar un cunnilingus
Con las yemas de los dedos, juega con su vello público, pellizca los labios mayores, juntándolos y besándolos lentamente. Ábrete paso separando sus labios suavemente con tu nariz y permite que tu lengua acaricie su sexo. Forma círculos lentamente con tu nariz, labios y barbilla. Afirma tus labios a los de ella.
Bésala profundamente. Mordisquea y chupa suavemente el clítoris. Intenta tomar su clítoris entre tus labios. Cuando notes su sexo muy húmedo, sopla suavemente. Provoca una sensación muy agradable.
Forma una "U" con la lengua y propíciale largas y suaves lamidas, comenzando en el clítoris y acabando en la entrada de su vagina. Endurece tu lengua (como cuando haces burlas) y juega con ella en la entrada de su vagina, intentando introducirla dentro. Si optas por introducir un dedo en su vagina, no lo hagas desde el principio. El placer que provoca el dedo "distrae" al que obtiene de tu lengua, (mucho más sensual pero menos intenso).
Algunas mujeres cuando llegan al orgasmo, y durante corto espacio de tiempo, no soportan que les acaricien el clítoris.
Asegúrate que no sea el caso de tu pareja. Su boca y tu boca lamiendo tu sexo y su sexo, respectivamente, en una perfecta conjunción donde el sudor, amor, pasión y deseo aumentan y crecen hasta estrellarse en los muros del placer máximo llamado orgasmo.
Regla 1. Háblalo con tu pareja
Distintos estudios indican que las mujeres entre 20 y 30 años con un buen nivel cultural son las más dispuestas a practicar el sexo oral. Tanto si deseas dar, como recibir, lo más recomendable para una pareja que no lo haya hecho es hablarlo antes. Plantea tu deseo de dar o recibir de forma gentil, amable, como una forma de expandir vuestros horizontes sexuales, de experimentar nuevas sensaciones.
Si tu pareja rechaza esta práctica sexual, puede ser por varios motivos. Tu pareja puede rechazar esta práctica sexual por creer que los genitales son partes sucias. La verdad es que hoy en día esto se arregla fácilmente con una buena higiene. En general, la mujer mantiene una estricta higiene corporal y suele dedicar mucho tiempo al cuidado de sus genitales.
Por otra parte, puedes animar a tu pareja exponiéndole las razones por las que las personas que hacen cunnilingus a su pareja dicen que les encanta: ven muy de cerca todos los detalles de los genitales de la mujer, perciben el olor natural del cuerpo íntimo de una mujer, sienten la calidez y suavidad de sus partes privadas mientras la recorren con su lengua y escuchan sus gemidos y gritos de placer.
También hay mujeres reacias a recibir este tipo de prácticas porque temen que sus genitales huelan mal o tengan un sabor desagradable. Una vez más la solución es bien simple: una buena higiene.
Si a pesar de haberlo comentado, ella o él no desea hacerlo, mejor no presionar. Si te sientes incómodo/a dando o recibiendo sexo oral no lo hagas. Es mejor parar, relajarse y hablar con tu pareja antes de empezar. El sexo oral involucra partes muy intimas, las más intimas del cuerpo humano.
Permite explorar gustos, olores y sensaciones distintas a cualquier otra práctica sexual. Lo principal es que tu y tu pareja os sintáis cómodos con lo que estéis haciendo. Recuerda siempre que el sexo es muy rico y siempre encontrarás con tu pareja otras prácticas que os gusten y satisfagan a los dos.
Regla 2. Buscar una posición que les guste
Hay infinidad de posiciones válidas. Una vez más, la experimentación y la práctica es la mejor forma para que encontréis cual es la posición que más os gusta, pero aquí teneis algunas básicas:
La mujer se estira cara arriba en una cama. Esta posición es la permite que la mujer se relaje mejor por lo cómoda que es. Además le permite tener la manos libres y poderse autoestimular libremente. El hombre o mujer que realiza el sexo oral puede estirarse o sentarse delante de la mujer que lo recibe y libremente usar sus manos para estimularla.
La mujer se pone de 4 patas o se apoya cara abajo de manera que su trasero quede la altura ideal para que la pareja pueda acceder facilmente a sus genitales. Esta posición permite a la mujer mover la pelvis a su gusto y estimularse libremente la zona vaginal o anal. Es una posición muy cómoda para quien da el sexo anal.
La mujer se pone de pie. No es la posición más cómoda para ninguno de los dos, pero es buena en el caso de que no se disponga de una cama o de un lugar cómodo para estirarse o apoyarse. Otro factor positivo es que los dos tienen las manos libres para estimular otras partes del cuerpo. Además, esta posición permite a la mujer observar a su pareja practicándole sexo oral.
La persona que da sexo oral se estira cara arriba mientras que la mujer se pone de rodillas quedando la cabeza de la persona estirada a la altura de los genitales de la mujer. Esta posición permite que la mujer pueda mover la pelvis a su gusto y acentuar la estimulación.
Además es muy cómoda para la persona que da sexo oral. Como desventaja, el miembro de la pareja que realiza el cunnilungus pierde el control total sobre en que partes contactar.
Regla 3. No abalanzarse a los genitales
No se trata de un ataque. A ninguna mujer le gusta que su pareja se lance de golpe a sus partes íntimas. Hay que trabajar poco a poco y gradualmente: aprieta sus pezones, besa su nuca, haz masaje en los pies, etc. y poco a poco acércate a sus genitales para juguetear con el vello púbico y finalmente acceder a sus genitales.
Regla 4. Experimentación
Cada mujer es distinta y disfruta de diferentes maneras de recibir sexo oral: por ejemplo, durante el cunnilingus muchas mujeres les encanta sentirse penetradas en la vagina (o en el ano), mediante los dedos de su pareja o con un consolador (por ella misma o por su pareja), realizando movimientos o simplemente tenerlo dentro.
A otras les encanta que la pareja sostenga con los dedos los labios vaginales de manera que su boca pueda llegar mejor a su vulva. Experimenta con tu pareja, dejad que vuele vuestra imaginación y dad rienda suelta a vuestras fantasías.
Regla 5. Comunicación
Escucha siempre lo que la pareja te dice y haz que tu pareja te escuche. Indica lo que te gusta y estate atento a lo que le gusta a tu pareja. Además, es importante que cada uno sepa que el otro disfruta: mediante gemidos, palabras cariñosas, etc, recuerda que la mujer en general, responde muy bien ante las palabras dulces y cariñosas
Estimulación oral en la mujer
La mujer no alcanza el clímax en el justo momento en que la pareja accede a sus genitales. Una vez en ellos, hay que ir con paciencia, poco a poco. Sigue estas pautas y te ayudaran a tener éxito en tu empresa.
Recorre los labios superiores de la vagina con la lengua, introdúcela entre ellos y bésalos. Suavemente aparta los labios superiores de la vagina y mira los labios internos. Chúpalos y lámelos. Después separa las partes superiores hasta que encuentres el clítoris.
Golpea ligeramente el clítoris con la lengua, también puedes chuparlo, lamerlo de abajo arriba, siempre con suavidad porque el clítoris es muy sensible, tocarlo con los dedos (asegúrate que estén bien lubricados). Aléjate del clítoris para chupar y besar la parte interior de sus muslos, por las ingles.
Cuando ella habra completamente las piernas puedes estimular el perineo (la zona entre la vagina y el ano). Hazlo con la punta de la lengua, dando pequeños golpecitos a lo largo del perineo. Esta es una zona donde abundan terminaciones nerviosas y por lo tanto muy sensible al tacto, a las caricias y a las lamidas.
Acercándote lentamente, de nuevo a su sexo, con las piernas completamente separadas, introduce sólo la punta de tu lengua, luego métela entera en forma de barquillo en su vagina, y realiza movimientos sacando y metiendo la lengua, simulando el coito.
Puedes alternarlo, lamiendo los labios interiores y exteriores de la vagina de arriba abajo. No prolongues demasiado tiempo el mismo movimiento a menos que ella te lo pida. Cuando observes que la estimulación de tu compañera va incrementándose considerablemente, vuelve a estimular su clítoris. Chupa fuerte y presiona la piel que cubre su clítoris.
Suavemente levántala, y lame el clítoris con movimientos muy rápidos. Cuando sientas que está alcanzando el orgasmo, pon tus labios en forma de O para coger el clítoris con tu boca y chupa suavemente. En estos momentos déjate llevar por ella. Si le gusta, chupa más fuerte. Si levanta la pelvis debido al orgasmo que viene, tu muévete con ella, y mantén el clítoris en tu boca durante todo el orgasmo.
Paralelamente, puedes introducir dos dedos en su vagina, asegurándote que están lubricados, y deslizarlos hacia dentro y hacia fuera, al principio suave y despacio, después más rápidamente, simulando el coito. Puedes probar también presionando tu lengua contra el lado inferior del clítoris dejando tus labios en la parte superior a la vez que mueves tu lengua hacia dentro y hacia fuera de su vagina. Si tus dedos están dentro muévelos también.
Una vez tu compañera ha llegado al orgasmo, no la dejes de golpe. Háblale, acaricia su cuerpo, continua haciéndole el sexo oral suavemente, hasta que se vaya calmando.
Una vez más, recuerda que sólo la práctica y la experiencia te permitirán realizar el sexo oral satisfactoriamente. Escucha a tu pareja y haz lo que le guste, y sobretodo divertíos, no hagas nada en contra de tu y su voluntad.
| Como chuparle a una mujer? | |
Recorre los labios de la vagina con la lengua. Introdúcela en ellos y muevela arriba y abajo, adentro y afuera. Alterna con golpecitos. Con la otra mano puedes estimular otras partes del cuerpo, como el ano o el perineo |
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| Como hacerlo en el clítoris? | |
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Lame de abajo arriba y siempre con suavidad, porque el clítoris es muy sensible. Golpealo ligeramente con la lengua. |
EL 69
Una de las técnicas de estimulación oral más famosas es la del 69.
En esta posición, los dos estáis haciendo y recibiendo sexo oral a la vez. Los dos os situáis estirados de lado, uno de cara al otro y de forma que la cabeza de uno quede delante de los genitales del otro, o bién, el hombre se sitúa estirado encima de la cama cara arriba y la mujer se sitúa estirada encima del hombre cara abajo de manera que el pene quede situado a la altura de la boca de ella; si el hombre no llega a la vagina de la mujer, puede sentarse un poco hasta llegar.
Sabor del Semen
El semen o esperma es el líquido que secretan las glándulas genitales masculinas, su sabor es algo insípido y su textura viscosa.
En cada eyaculación puede eliminarse una cantidad de 3 a 5 cm3, aproximadamente y contiene por término medio de 200 a 300 millones de espermatozoides, es decir 60 mil células masculinas, por milímetro cúbico, capaces de fecundar al óvulo.
Durante el sexo oral no necesariamente tienes que tragarte el semen, pero si por algún motivo lo tragas, no te causará ningún daño y mucho menos quedarás embarazada. Este es un acto sexual que te puede producir una gran excitación a tí como a tú pareja, no lo entiendas nunca como una obligación para él, sino lo tienes que entender como una excitación muy grande para tí, todo ese semen corriéndote por tú boca, por tus senos, por tus nalgas o por tu culo te causará importantes sensaciones.
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